Les mentiría si dijera que no he dejado nada de lado desde que soy mamá… Pero, por más que compruebo que sí, es así, inevitable… y, por lo demás, ojalá, voluntario… más me obligo a dejar afuera la palabra postergación, dejar afuera la atribución de culpa o responsabilidad a “los hijos”, y me motivo a volver a mi centro para encontrar un equilibrio, un nuevo equilibrio en armonía con esta nueva realidad…
No quiero sentirme víctima de esta nueva realidad, quiero crear mi propia realidad más allá de lo “común”, y quebrarle la mano a ese destino que por tanto tiempo escuché como una irrenunciable verdad… que traería consigo frustración, arrepentimientos y angustia.
“Uno se posterga”, decían… “Yo no pude cumplir mi sueño, o terminar mi carrera, o viajar -y una variada lista de etcéteras- porque quedé embarazada… “Aprovecha ahora de salir…”, “La vida te va a cambiar por completo!” … “Cómo lo vas a hacer ahora con tu trabajo?”, “La vida de pareja desaparece”… “Qué vas a hacer con tus proyectos?”, “Jajaja, no vas a poder”…”Olvídate!!!” Cagaste!
Con varios meses de embarazo, mi primer embarazo y miles de ilusiones en camino, cada día me molestaba más escuchar las experiencias y consejos de otras mamás…
Era como si a través de sus palabras, fueran sintiendo un dejo de placer de anunciar que yo también viviría lo mismo… que no se les habían cumplido sus sueños y también se derrumbarían los míos… se les iba dibujando una sonrisa irónica al aplastar mi optimismo con su “voz de la experiencia”… Como relatándote las crónicas de una muerte anunciada… y contándote los días para que vivas su misma condena…
Mujeres que además se creen con el derecho de advertirte sobre algo que no has preguntado ni necesariamente quieres saber… mujeres que piensan que su verdad es la única ley, porque justifica todo lo que son y también lo que no han sido capaces de ser.
Es tan contradictorio! Porque hoy cuando veo a alguien que esta en ese camino me dan ganas de empatizar, y preguntar, y compartir experiencias! Siento que es tan necesario! Tan necesario que incluso cree este blog!!!
Qué será… el “cómo” se dice? O el “qué” se dice? O el “cuándo” se dice? O el “quién” lo dice? Cuál será la manera correcta de aprender de la otra? Quizás que todas somos diferentes y que las vivencias de otra no sean tu condena sino más bien un referente… y que cada una encuentre su mejor versión.
Desde mi ingenuidad y gran convicción pensaba que todo lo que decían eran sus excusas para respaldar sus frustraciones… y me parecía muy injusto adjudicarle a un hijo una responsabilidad que traería consigo la manifestación inevitable de una carga negativa.
Pensaba… “NO! Yo creare mi propia realidad! Si tengo que despertar más temprano y acostarme más tarde para seguir adelante con mi vida tal como es hoy y con mis sueños, así lo hare! O si tengo que ir con él a todas partes, lo arropo bien arropadito y me acompañará!, o lo dejo un ratito con mi mamá, o con su papito… pero no tengo por qué dejar de hacer nada! El será una extensión de mí, irá conmigo a todas partes y mi vida no va a cambiar porque no voy a dejar caer sobre su existencia la culpa de nada.”
Hoy, luego de convertirme en mamá, y con la llegada de mi proyecto más importante, el nacimiento de mi misión más grande, y mi realización de vida más poderosa, que eres tú… Por más que no quería creerlo, hoy debo admitir, con bastante dificultad, que: me he dado cuenta de que algo era cierto… de mil maneras intenté quebrarle la mano a ese destino que me hablaban, hice todo lo posible por mantener mi vida igual, pero no pude.
Porque mi vida si cambió por completo con tu llegada. Nada sigue igual, todo es diferente gracias a ti. Te convertiste en mi prioridad, eres mi mayor tesoro, elegí dedicarte mi tiempo, mis prioridades cambiaron y también cambié yo.
Y eso no tiene nada de malo… Eso está bien… Bajar el ritmo, que cambien los planes, que en mis pasiones hoy también estes tú y que mi realización profesional no sea la única manera de sentirme plena, porque puedo realizarme también en tu amor.

Fran Sfeir
Mamá, fundadora de @primerizaschile
