Mi último artículo publicado antes de este, fue la noche del 12 de julio de 2020… En plena pandemia, absoluta incertidumbre, mucha soledad y miedo. Era un día antes de que naciera mi hijo Clemente. Mi cabeza llena de contradicciones, una inmensa ilusión de conocer a nuestro nuevo amor, y miles de dudas sobre como seria de diferente o no, esta segunda vez. Con mi hijo mayor en el pecho, se me inundaban los ojos de sólo pensar en él, y como este nueva etapa marcaba un inicio y un final.
Escribí ese artículo mientras todos dormían… total, yo ya poco podía conciliar el sueño a esas alturas, jajaja!. Lo hice. Me obligué, me esforcé, y cumplí… Lo hice por mí, para demostrarme a mí misma, que era capaz de hacer esto y lo que me propusiera. Lo hice, para decidir que mi maternidad nunca seria puesta como un impedimento o limite de mi realización personal.
Lo hice con la promesa de que trabajaría por el relanzamiento de esta página, costara lo que costara, un día a la vez… sin presión, sin apuro, pero con certezas e ilusión. Silenciosamente, entre papas y llantos, entre desvelos y mastitis… como un recordatorio de mi ser mujer… porque sabía y sé, que nadie más lo hará por mi… y que el cansancio pasa, el esfuerzo se olvida y los objetivos cumplidos quedan para siempre.
Escribí ese artículo con la promesa de volver a publicar al mes, y hoy estoy aquí frente a estas líneas casi dos años después. Nunca pensé que me iba a costar tanto, nunca pensé que me iba a demorar tanto, nunca pensé que dependería de tantas personas para llevar a cabo los procesos de desarrollo que me permitirían concretar este sueño. Siempre supe que iba a dedicarle mucho amor, pero nunca pensé que iba a tener que dedicarle tantas horas de trabajo, de organización, de estrategia, de planificación, de inversión… de frustración, dudas, angustias, miedos.
Creo que mi vida, mi carrera, mi vocación y mis pasiones pueden recorrer el mismo camino que mi familia, mis hijos y mi vida. Quiero eso. A veces me empodero y siento que lo puedo hacer todo, pero otras veces simplemente siento que no puedo mas… Caigo, lloro, sufro… porque ser mama inunda mi ser de amor pero tb de agonía… Cuando quiero abarcar otras cosas, cuando quiero cumplir ciertos tiempos, y no puedo. Sufre mi piel, sufre mi cuerpo… mi alimentación, mi sueño, mi vida de pareja… mi tiempo, mi libertad, mi capacidad de hacer algo porque quiero y no solo porque debo… Mi autonomía, mi voluntad, mi tiempo… ya no es mío.
Tantas veces he llorado en mi cama, tantas he querido abandonar… Porque cuando sientes que ya no das más, lo más fácil de abandonar son tus proyectos, porque tus hijos son todo!
Observo como otras personas si avanzan: si muestran, si tienen, si empiezan, si terminan, si cumplen… y yo ni siquiera sé por dónde empezar! Tendré que hacer el duelo de mi vida y entender que la maternidad es mucho más difícil de lo que pensé? Me requiere por completo y eso implica olvidarme de mi? No. Me niego. Quiero ser capaz de compatibilizarlo, quiero buscar la manera de llegar a un equilibrio. De soltar algunas cosas, de pedir ayuda, de escuchar mi alma y volver a encontrarme en este nueva vida. Con su nuevo ritmo y sus nuevos desafíos, pero sin perderme. Porque si no soy feliz menos lo seré para ellos.
Así que lo que hago es justamente parar. Cerrar los ojos. respirar. Sentirme viva. Mirar a mi alrededor. Observar sus pasitos. Escuchar su voz. Y solo me nace agradecer… Que importa esperar! Atesorar lo que tengo: mis hijos, mi familia, mi milagro de amor. Un sueno que esperé mucho y que se hizo realidad. Este castillo que es mi bastión. Lo que me da solidez y cordura… y que es, además, la principal inspiración de este proyecto.
Me centro. Vuelvo a recomponerme, y vuelvo a pensar que el tiempo no es lo que realmente importa. Vuelvo a ver pasar los meses y me recuerdo que esto no es una competencia ni un capricho, no es una apuesta y menos es con otr@s, sino que conmigo. Con las que vamos a formar esta cofradía, esta comunidad, este hermoso movimiento de mamás y mujeres empoderadas, unidas y felices para hacernos la fida mas fácil. Para aprender las unas de las otras, para ver que existen muchas formas de criar, para ver que la formula no es una sola, para que sepas que no estás sola, para decirte que estás haciéndolo bien… para que reconozcamos cuando necesitamos ayuda, y nos aceptemos imperfectas. Porque este nuevo tiempo, desorden, caos, abrumación es así porque tiene que serlo… y si lo aceptamos como perfecto dejamos de luchar para dejarnos llevar.
Este es el proyecto de mi vida, porque hoy soy exactamente esto. Una mujer-mama que busca ser feliz. Creo en esta idea como en el primer día, porque creo en mí, y en lo mucho que tenemos en común. Y se, que estando juntas será más maravilloso todavía.
Bienvenidas Primerizas, a este relanzamiento de amor!

Fran Sfeir
Mamá, fundadora de @primerizaschile
