Es super raro y quizás hasta incorrecto lo que voy a decir, desde el título en adelante… pero, les cuento: me pasó que estaba leyendo un libro de sanacion antes de dormir, y con una frase me di cuenta que desde que tuve hijos, nunca mas me he sentido segura, ni tranquila… o realmente en paz.
“Como puede ser… No puede ser así…” pensé. Supongo -y espero- estar equivocada.
Resulta que, en un capítulo específico, donde habla de nuestra relación con la naturaleza, nos hace detenernos un minuto a imaginarnos y trasladarnos a un lugar que nos traiga calma… No pude.
Me fui en mis pensamientos a una playa paradisíaca… Ahhhh…
Y en un segundo me llegó arena en la cara, gritos y llantos (de ellos), y temores (los míos)… mi mente me mostró rápidamente, que ya no puedo salir a caminar, ni menos dormir una siesta. Por los castillos, y los cangrejitos, y el balde… no puedo ni bañarme en el mar, ni tomar sol, ni contemplar… ni siquiera parpadear! Por el terror de que alguno de mis niños corra peligro cerca del mar.
“Bueno, la playa ya no es ese paisaje tranquilo, de viento y relajo en mis recuerdos… pensaré en el campo mejor”, y empiezo a imaginar unos árboles bellos y añosos, luego miro al cielo, celeste y nítido con nubes dibujadas… Ahhh…
Y en un dos por tres llegan los gritos, los porrazos, el barro, los perros, las peleas, los barrancos, las hortigas, las espinas, los bichos…. Y todo lo que antes de ser mamá parecía tan normal, y hoy lo concibo como gigantes monstruos que acechan la seguridad de mis hijos y me roban la tranquilidad.
Luego imagino una escapada romántica con mi JP… o una cita de descanso agendada para recargar energías… Ahhh…
Y se me hace un nudo en la garganta, y me invade una sensación extraña, como si me faltara algo… se apropia de mí una incomodidad, donde no dejo de sentir culpa, pena, con mi alma llena de aprehensiones, en relación a cómo estarán los niños, si estaremos haciendo lo correcto, o qué estarán comiendo… ¿me extrañaran como yo a ellos…?
“Wow… que potentes revelaciones, sentí…” Todavía no las entiendo muy bien pero me llegan como preguntas incansables.
Hace cuanto no vivo un dia sin planificación ni paradero, donde realmente exista el libre albedrío?? Qué pasó con esas celebraciones desenfrenadas que se sabía como empezaban, pero no como iban a terminar? Que fue de esas tardes de ocio, relajadas y sin expectativas???
Caminatas sin destino… Conversaciones sin interrupción…Aventuras sin miedos… Despertar sin el reloj?
¿Hoy mi alma debe buscar como reencontrar la calma? Agendarla con fecha y hora, y ni así la encuentra del todo?
Hoy mi alma tiene miedos, dudas, culpas, inseguridades, preguntas, preocupaciones… que son el reflejo del amor mas profundo que he sentido en mi vida y por lo tanto el mas sobrecogedor.
Jp me dijo:”quizás cuando crezcan, la volveríamos a sentir…” cuando los veamos mas grandes, cuando sean mas independientes, cuando los veamos realizados.
No creo, porque veo a tu mamá y la mía preocupadas por nosotros como si fuéramos los mismos bebes de siempre, solo que con más años.
“Que increible…” volverá alguna vez? Amar tanto duele? Dejará algun día de doler?
Me fui a acostar sabiendo que mañana encontraría la respuesta… pues esta premisa me parecía algo injusta. No me terminaba de hacer sentido, que, fue en mis hijos donde encontre el amor mas profundo y valioso, y sin embargo perdí mi serenidad.
Al despertar todo fue rápido y somnoliento como cada fin de semana: habíamos agendado llevar a los babys al cine en la mañana. Entre tanto desayuno, vestirse, subir al auto, “mamá!” recordar todo, llegar, cambiar pañales, avanzar rapido, estamos atrasados, “mamá!”, hacer la fila, sacarse las fotos, comprar las cabritas, “mamá!”, decir que no a otros dulces, elegir el asiento, cambiarse de asiento y que ya empiece la película… había olvidado mi gran interrogante.
En un momento, el mounstruo se puso demasiado feo y Clemente me abrazo y comenzo a llorar. Al consolarlo, sentí inflarse mi corazón y era como si todo la energia del universo llegara a mi corazon… sentí como mi cuerpo se agrandaba de amor, para envolver el suyo y protegerlo.
Luego en la mitad de la película, Amador me tira de la manga para decirme algo al oído… detuve mi impulso perfeccionista de aleccionarlo a que vea la película sin interrupciones, y en cambio, puse mi oreja en su boquita: escuche un tierno y susurrado “Te amo”. Puso cada una de sus manos en mis mejillas, me miró fijamente, suspiró, cerro los ojos y sonrió plácidamente, abrazándome. Sentí como si por mi cuerpo avanzara una sangre poderosa, eléctrica, con la sensación mas hermosa de amor que jamás había experimentado.
Ahí lo entendí: hoy, en ellos está mi esencia. Hoy ya no soy solo yo… mi cuerpo, mi alma y mi corazon no laten igual en su ausencia, y yo nunca seré la misma. Porque ellos son parte de mí, como si hubieran arrancado una parte de tu carne y lo hubieran convertido en el pedacito de milagro mas valioso que existió en este mundo. Como si lo mas perfecto nunca antes hubiera existido.
Porque ellos son de mí…y yo de ellos. Porque ellos son mi respiro, mi razón de vivir, mi pedazo de cielo. Ellos me iluminan… ellos me completan… ellos me transforman. En ellos encuentro mi paz.
