Alguna más, agotada como yo, de negociar a cada segundo con sus babies?
Me pasó en la vida que fui criada bajo la ley del conflicto, del grito, de la pelea y la discusión. Discutí mucho con mi hermana, discutí mucho con mi papá y en general, las relaciones humanas en mi entorno tenían mucho de desacuerdos y de enfrentamientos.
Lo mismo pasó en mi adolescencia, que sí, me dolió bastante. Sufrí con mis amigas del colegio, para encontrar un lugar en lo social porque era “perna”, llorona y sensible cuando chica…y un poco mayor sufrí para encontrarme yo y mi valor propio, en un espacio en el que todo era competencia, no siendo ni la más alta, ni la más atlética, ni la más popular, ni la más bonita… Siempre que había algún desacuerdo o si por desgracia cometiste algún error, o no eras de la simpatía del más fuerte, te delataban abiertamente, destruían tu seguridad, atacaban sin piedad dejando al descubierto todas tus debilidades.
Les pasó? No creo que haya sido solo yo el problema, o esto me ha pasado solo a mí. Ciertamente espero que no sea lo común, pero estoy segura que hay más de alguien que se siente identificada, quizás… En fin, por un tiempo, me paso que, para sanar, prefería erradicar de mi vida a las personas que me dañaban, con tal de no enfrentar los problemas.
Maduré, crecí, me auto conocí y pasé muchos años en soledad creyendo que estaba bien, que mi lema era “no sirvo para los problemas”, solo me sirven las cosas “cuando esta todo bien”… pero en el fondo, tenía esos dolores guardados como cajitas musicales dentro de mi espacio oscuro que al más mínimo impulso abría en llanto.
Sin ahondar en detalles, llegué a la instancia de poder enfrentar cada una de mis deudas de vida familiares para llegar a una nueva conclusión y a un nuevo trato desde la armonía; habiendo resuelto, habiendo enfrentado y habiendo solucionado los problemas. Cerré un ciclo para abrir otro.
A raíz de eso, conocí al amor de mi vida, encontré nuevas maneras de relacionarme y llegaron a mi vida nuevas personas. Entendí y encontré valor en el amor, en la armonía que antes sentía que no era amor si no dolía, que no era real si no sufría, que no era importante si no hería. Encontré un amor sano, un amor virtuoso, un amor con el que crezco y que me ayudó a crecer. Un amor en el que potenciamos lo bueno como valor de vida y lo que nos une es lo positivo.
Y así forme mi familia… Nacieron mis hijos y sentía que había ganado la batalla del conflicto en mi propio mundo.
Sin embargo, no sé cómo ni cuándo empezó… extrañamente, hoy día me encuentro agotada, rememorando esa sensación del pasado, con una sensación de avanzar chocando contra una pared, de la que no puedo ni quiero escapar, pero que a veces no sé cómo manejar sin frustrarme…
Hoy me encuentro todo el día solucionando conflictos, resolviendo problemas, negociando alternativas… peleando por un par de zapatillas o por lo que hay de cenar, o porque tienen hambre cuando no hay que comer o no quieren comer cuando esta la comida servida. Si hay que bañarlos no quieren, si hay que lavarse el pelo, tampoco, pero si un día les quieres poner el pijama directamente antes de dormir, lloran porque esperaban el baño… nunca es suficiente cuando apagas los monitos, nunca es suficiente cuando se acaba el paseo, pero te costó más de media hora convencerlos a salir.
Los días feriados se despiertan a las 6 de la mañana, y los días qué hay que ir al colegio, es como si tuvieran una bolita de cristal… roncan, roncan sin parar y despertarlos es un imposible. Ponerles la ropa parece una muestra de lucha libre, porque tienen frío, o porque quieren seguir durmiendo, o porque quiere jugar, arrancar, saltar, correr… o porque quieren a la mamá cuando los viste el papá, o viceversa.
En la mitad del paseo quieren jugar en una escalera y no quieren seguir caminando… Si los esperas ahí, luego tienes que volver a casa sin llegar al parque, porque se acabó el tiempo, y eso es un problema… Y si los tratas de convencer para seguir avanzando, también es un problema, porque ellos quieren estar ahí…
Saliste con ellos por y para ellos, para que se entretengan… Y eso están haciendo!!! Pero por alguna razon en todo momento siento que no logro los objetivos, o no es el ideal que tenia en mente, me demoro mas de lo que pensaba, o falle a lo que me propuse…
“Saliste a pasear para entretenerlos y para que ellos tuvieran un buen momento”…me digo..
En esa sencilla frase que parece tan obvia, recuerdo cual fue el gran aprendizaje de mi salida del conflicto en la vida… y que fue ponerme al servicio del otro, entender sus necesidades, ver las cosas desde su prisma… empatizar, querer más su bienestar que el mío, buscar en cada cosa SU felicidad…
Entonces… hago una pausa a mi mente.
Dejo el reloj, cambio el foco, y olvido el destino… porque el medio y el fin son ellos. Y resolver a cada paso sus inquietudes es el privilegio mas grande que me ha regalado la vida.

Fran Sfeir
Una mamá de alma Primeriza… @primerizaschile
